y la siento tan dentro
que no entiendo mi penar sin ella,
ni mi vida si se marchara.
Que es esa, la soledad, la que amenaza
la que llega corriendo, y abandona mi alma
cuando le pido que se quede
cuando le ruego “no te vayas”.
Te vas, como se va mi esperanza
Ligera, acariciando mis lágrimas
como un pañuelo de seda al viento.
Te vas como se va mi vida
en silencio, de puntillas, a escondidas
se que mañana será otro día,
Pero ya no será lo mismo.

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